viernes, 25 de noviembre de 2011

Sorrisos e bágoas no deporte: Antón Ruanova e Ezequiel Mosquera

Pois si, sorrisos e bágoas.

Hoxe falo neste pequeno espacio que particularmente "posuo" no gran mundo da internete, de dous deportistas da nosa comarca, de dous GRANDES deportistas, que ao meu parecer sempre defende a xustiza e o xogo limpo no deporte.

A ambolos dous lle son recoñecidos os méritos do seu esforzo, pero esta semana os días non amanecen de igual maneira para os dous.


O sorriso neste caso é para o triatleta ANTÓN RUANOVA, que tras os esforzos que fai na súa carreira é un claro exemplo de superación no deporte. Un deportista que tamén tivo momentos baixos onde puido quedar sen patrocinadores e que salvando todos eses duros momentos se proclamou SEGUNDO NA COPA DE ÁFRICA!

Este triunfo non fai máis que confirmar a progresión deste triatleta, xa que nas 5 probas internacionais que disputou (Turquía, Banyoles, Portugal, República Checa e Marrocos) foi escalando posicións ata este 2º posto africano.

De aí o sorriso e a miña FELICITACIÓN (e como che din nas túas cercanías: lume!)

Por outro lado están as bágoas, que ainda tocan máis de preto. Pois Ezequiel Mosquera é veciño de Teo coma min, pero ademáis, como xa dixen noutra ocasión teño a honra de poder coñecer o seu entorno e ás persoas coas que vive o día a día. O seu é un tema delicado, e como tal, afecta moito personalmente.
Paréceme indignante que coa de casos graves que existen no deporte, se fixe tanta dureza contra un deportista que en ningún momento se conseguiu acusar con certeza. Que se xulgue tan á lixeira dende un primeiro momento a un deportista de a pé, sinxelo e loitador.
E tendo en conta a falta de probas é como para que a certas persoas se lles caia a cara de vergoña por non apoiar a este ciclista, como se lle vira as costas a alguén.
Ezequiel recurrirá a súa inxusta sanción, e tristemente para todos tamén fala da súa retirada, que ainda que sempre dixo que sería nunha bicicleta, agora vese truncada esa idea moi ao seu pesar...

Dende Teo, somos moitos os que te apoiamos, esperamos que poidas saír beneficiado e disfrutemos de ti sobre as dúas rodas un tempo máis e as bágoas se tornen sorriso de novo, pois creo que todo o que lograches foi gracias a o esforzo e o entrenamento, o apoio de todos os que te rodean e que o teu trato está sendo inxusto.

Enlace que se pode ler na páxina de facebook de Ruanova sobre o ciclista teense:
http://www.facebook.com/#!/notes/anton-ruanova/el-secuestro-de-ezequiel-mosquera/10150476387822269
Tamén na súa páxina web está publicando unha serie de artigos para axudar a entender a situación de Ezequiel.


María
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miércoles, 9 de noviembre de 2011

martes, 8 de noviembre de 2011

"Emigración escondida"

Hoxe copiarei literalmente o artigo de Concha Caballaredo do diario EL PAIS. Creo que merece ser lido e unha posterior reflexión. Pena que posiblemente quen máis o teña que ler, nin se digne a pararse en páxinas que non falen sobre un debate que non me molestei en mirar...

LAS ILUSIONES PERDIDAS.-CONCHA CABALLERO

No se van en trenes con maletas de cartón pero llevan sus bienes más preciados: un portátil, un móvil de última generación regalado por un familiar o conseguido a base de una lucha de puntos sin cuartel. Suelen tomar un vuelo de bajo coste, cazado pacientemente en las redes de Internet. Se van a hacer un máster, o han logrado una mal llamada beca Erasmus que costará a la familia la mitad de sus ahorros. Otras veces van a hacer de au-pair, de auxiliar de conversación, o a cualquier trabajo temporal. La familia va a despedirlos a la puerta de embarque y mientras se alejan disimularán unos su pena y otros su incipiente desamparo. "Es por poco tiempo -se dicen-. Dominarán el idioma, conocerán mundo... Regresarán en pocos meses".

Hasta hace poco era un privilegio de los nuevos tiempos que les permitía gozar de una libertad sin límites, de un mundo sin fronteras, de una capacidad casi infinita de aprendizaje... Hasta que llegó la crisis y la maleta pareció distinta, la espera en la fila de embarque más embarazosa, la despedida más triste y el fantasma de la ausencia definitiva más cercano.

No. No llevan maletas de cartón, ni hay aglomeraciones en el andén de la despedida. No se marchan en grupo, sino uno a uno. Aparentemente nada les obliga. Ha sido una cadena invisible de acontecimientos. Estuvieron allí hace unos años, o tienen una amiga que les ha informado de que puede encontrar algún trabajo con facilidad. No pagarán mucho, eso es seguro, pero podrán ganarse la vida con cierta facilidad... A fin de cuentas aquí no hay nada.

Y se marchan poco a poco, sin alboroto alguno. Un goteo incesante de savia nueva que sale sin ruido de nuestro país, desmintiendo la vieja quimera de que la historia es un caudal continuo de mejoras.

No hay estadísticas oficiales sobre ellos. Nadie sabe cuántos son ni adonde se dirigen. No se agrupan bajo el nombre oficial de emigrantes. Son, más bien, una microhistoria que se cuenta entre amigos y familiares. "Mi hija está en Berlín", "se ha marchado a Montpellier", "se fue a Dubai" son frases que escuchamos sin reparar en el significado exacto que comportan. Escapan a las estadísticas de la emigración porque suelen tener un nivel alto de estudios y no se corresponden con el perfil típico de lo que pensamos que es un emigrante. Quizá en las cuentas oficiales figuren como residentes en el extranjero, pero deberían aparecer como nuevos exiliados producto de la ceguera de nuestro país.

En los tiempos de crisis que detallan cada euro gastado nadie computa los centenares de miles de euros empleados en su formación y regalados a empresarios de más allá de nuestras fronteras con una torpeza sin límites, con una ignorancia sin parangón. Menos aún se cuantifican el esfuerzo de sus familias, las ilusiones perdidas y sus sueños rotos en mil pedazos.

No llevan maletas de cartón, pero componen un nuevo éxodo que azota especialmente a Andalucía, que dispersa a nuestros jóvenes por toda Europa y gran parte del mundo, que nos priva de su saber, de su aportación y de su compañía. Pero, aparentemente nadie se escandaliza por esta fuga de cerebros, lenta pero inexorable, que nos privará de muchos de nuestros mejores talentos. Nadie protesta por esta nueva oleada de exiliados que son una acusación silenciosa del fracaso y de engaño. Se van en silencio por el túnel de embarque en el que les alcanzará la melancolía por la pérdida temprana de su tierra.

No son, como dicen, una generación perdida para ellos mismos. No son los socorridos ni-nis que sirven para culpar a la juventud de su falta de empleo. Son una generación perdida para nuestro país y para nuestro futuro. Un tremendo error que pagaremos muy caro en forma de atraso, de empobrecimiento intelectual y técnico. Aunque todavía no lo sepamos.


FIN.

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